
Thomas Lojek
Entrevista con
Itai Nakash:
SAN Tactical
Apertura electrohidráulica

La apertura hidráulica se ha convertido en una capacidad central para muchas unidades de operaciones especiales y fuerzas policiales tácticas que operan en entornos urbanos complejos.
En esta entrevista, Itai Nakash, de SAN Tactical, explica cómo la apertura electrohidráulica evolucionó a partir de una necesidad operativa, cómo se emplea junto con otros métodos de apertura y por qué la mentalidad y el adiestramiento siguen siendo tan críticos como las propias herramientas.
La conversación se centra en la toma de decisiones en condiciones reales, la gestión del riesgo y el desarrollo de capacidades en contextos de operaciones especiales.

Por qué la apertura hidráulica es relevante en las operaciones tácticas
Thomas Lojek: ¿Por qué las agencias de seguridad y las unidades de operaciones especiales deberían considerar hoy las herramientas de apertura de SAN Tactical?
¿Qué problema operativo resuelven mejor que las alternativas existentes?
Itai Nakash: Cuando hablamos de alternativas existentes, me refiero a otros métodos de entrada basados en nuestra experiencia operativa y en pruebas realizadas: métodos como la apertura explosiva, exotérmica, mecánica y enfoques similares.
Hoy, y desde hace más de 15 años, el principal método de entrada que utilizamos en Israel han sido las herramientas hidráulicas.
Analizamos en detalle lo que estaba disponible y comprendimos que las unidades de operaciones especiales no pueden depender de herramientas diseñadas originalmente para bomberos o equipos de rescate.
Esas herramientas nunca estuvieron concebidas para operaciones tácticas.
Necesitábamos diseñar algo específicamente para operadores policiales y militares, en particular para unidades de operaciones especiales que requieren entradas muy rápidas y, a menudo, la capacidad de ejecutar accesos de baja firma o casi silenciosos.
Otro requisito clave era la adaptabilidad.
Los operadores necesitan una herramienta que puedan portar consigo y ajustar a distintos entornos urbanos sin tener que transportar múltiples sistemas o equipos pesados.
Esto nos llevó a un diseño basado en un sistema montado en mochila, en el que la mayor parte del peso se sitúa en la espalda del operador.
El operador sostiene únicamente la herramienta terminal en la mano.
En lugar de cargar con una herramienta de 15 kilogramos, un generador u otros equipos pesados, nuestras herramientas principales suelen pesar entre cuatro y cinco kilogramos.
Esta configuración permite a los operadores enfrentarse a una amplia gama de obstáculos habituales en entornos urbanos: puertas de empuje, puertas de tracción, puertas de holgura cero, puertas enrollables y correderas, así como puertas de buques, trenes, aeronaves, vehículos estándar e incluso vehículos blindados.
Con el SAN Door Breaker, que es nuestra herramienta principal, estos obstáculos pueden superarse con gran rapidez.
La forma en que abordamos el diseño, basándonos directamente en nuestra experiencia militar, dio como resultado un sistema con el que los operadores se sienten cómodos al utilizarlo y seguros de portarlo durante el desarrollo de sus misiones.

Resistencia operativa: cuántas aperturas puede sostener un solo operador
Thomas Lojek: ¿Cuántas puertas u otros obstáculos puede abrir con el SAN Door Breaker durante una misión?
Itai Nakash: Como mínimo, alrededor de 25 puertas.
Con nuestra capacidad Flex, presentada en 2024, combinada con la caja de control avanzada y una batería DeWalt que alimenta la unidad, esa cifra aumenta hasta unas 35 puertas.
Si un operador despliega con dos baterías, es posible alcanzar entre 50 e incluso 70 aperturas durante una misión.
Y no me refiero a puertas muy ligeras; hablo de puertas de Clase 3, abiertas de forma repetida.
Esto significa que un solo operador puede gestionar un número significativo de aperturas durante una misma misión sin necesidad de cambiar de sistema ni de transportar equipo adicional.

Cuándo la apertura electrohidráulica es la opción preferente
Thomas Lojek: ¿Puede explicar un escenario en el que la apertura electrohidráulica sea la opción preferente?
Itai Nakash: Puedo darle varios escenarios, pero empecemos con una situación de rehenes o un atentado terrorista:
Normalmente, en los primeros minutos de una operación —y en ocasiones incluso durante las primeras horas— no siempre se sabe qué tipo de puertas se van a encontrar.
En muchos casos, además, es necesario realizar aperturas múltiples durante una misma misión.
Hoy en día, al menos en Israel, el enfoque habitual en estos escenarios específicos es contar con un especialista en apertura explosiva en un punto de entrada y con un operador de apertura hidráulica en otro.
El punto de entrada para el equipo será aquel en el que se logre el acceso con mayor rapidez.
El problema es que, cuando se utilizan explosivos —especialmente en una situación con rehenes—, pueden salir mal muchas cosas.
Se puede herir a los rehenes en el interior, generar daños colaterales que retrasen la entrada o convertir la apertura en algo que deja de ser limpia.
También aumenta el riesgo para el propio equipo.
Con la apertura hidráulica, esos riesgos se reducen de forma significativa.
Incluso si el primer intento no es perfecto, se puede revertir, recolocar la herramienta y aplicarla de nuevo.
Con los explosivos, si la apertura no es efectiva, ahí termina.
Volver a preparar una carga explosiva lleva tiempo y expone aún más al equipo, a menudo en condiciones ya comprometidas.
En la mayoría de las misiones, además, no se desea alertar a todo el vecindario, especialmente en un entorno urbano hostil.
Los métodos de apertura mecánica y explosiva generan mucho ruido y atraen atención.
En ocasiones, el elemento sorpresa se logra mejor entrando de forma rápida y silenciosa.
Los explosivos pueden proporcionar un efecto de choque, y esa es una opción válida en determinados escenarios, pero la realidad operativa para muchas unidades es diferente.
El objetivo suele ser entrar, detener al individuo buscado y salir sin generar una perturbación innecesaria.
Piense, por ejemplo, en laboratorios de drogas.
Hay muchas variables que pueden salir mal.
Son entornos explosivos, y utilizar apertura explosiva en ese contexto puede ser extremadamente peligroso.
Lo mismo se aplica a fugas de gas o escenarios de rescate: situaciones en las que ni siquiera los bomberos pueden utilizar herramientas que puedan generar una chispa.
Si hablamos de una menor responsabilidad y de una reducción del riesgo para el operador, la hidráulica ofrece una opción más segura.
En entornos que implican productos químicos, gas o sustancias volátiles, una apertura explosiva puede llegar a destruir todo el edificio.
La apertura hidráulica evita ese riesgo.
También existe un impacto a largo plazo sobre los operadores.
Las lesiones cerebrales asociadas a la exposición repetida a explosiones son un tema ampliamente debatido dentro de la comunidad operativa.
Al utilizar apertura hidráulica, se puede reducir esa exposición y contribuir a que los operadores se mantengan más seguros y saludables a largo plazo.

Retroalimentación del operador: mentalidad, aprendizaje y realidad
Thomas Lojek: ¿Qué tipo de comentarios ha recibido de los operadores después de su primer despliegue real que todavía le sorprenden?
Itai Nakash: Dividiría la retroalimentación en dos categorías, ya que existe una diferencia clara entre los operadores que realizan con nosotros la implementación completa de la capacidad —incluido el adiestramiento— y aquellos que no lo hacen.
La retroalimentación de los operadores que se implican plenamente es muy sólida, y estamos orgullosos de ello.
Los sistemas SAN están desplegados operativamente en 45 países en todo el mundo, y mantenemos relaciones estrechas con breachers maestros en muchas de esas unidades.
Lo que destaca es que no se limitan a escucharnos explicar la capacidad, sino que la comprenden realmente una vez que tienen la herramienta en sus manos.
Muy a menudo, la reacción es algo como:
«No puedo creerlo.
He pasado toda mi carrera trabajando en puertas durante diez minutos o más, y ahora puedo abrir la misma puerta en menos de diez segundos».
Ese cambio es significativo.
Modifica la mentalidad del operador, y eso es algo que nos enorgullece ver.
La segunda categoría es más compleja.
También hay usuarios finales que creen que ya lo saben todo.
El ego existe en todas partes.
Algunos operadores no acuden con la intención de aprender, y eso puede generar fricción.
La apertura hidráulica es diferente y, si no se cuenta con la base adecuada, no se va a utilizar correctamente.
Si alguien se aproxima con la mentalidad de que ya es un breacher maestro en todas las disciplinas, la experiencia puede resultar frustrante.
La herramienta puede colocarse de forma incorrecta, la técnica puede ser errónea o la puerta puede no haberse analizado adecuadamente antes de iniciar la apertura.
En esos casos, el problema no es el sistema, sino la forma en que se está utilizando.
Esa es la diferencia clave para mí: operadores que quieren aprender, no solo adquirir equipo, frente a aquellos que creen que ya tienen todas las respuestas.
En ocasiones, esos mismos usuarios dirán: «Su sistema no abrió la puerta en menos de diez segundos» o «rompí algo».
Mi respuesta es siempre la misma: acuda al curso.
Independientemente de lo que haya ocurrido, asista al curso básico de tres días y puedo garantizar que, después, comprenderá lo que está haciendo.
Un buen adiestramiento, una mentalidad abierta y atención al detalle son esenciales en las operaciones especiales, y eso se aplica directamente a la apertura.
No se trata solo de disponer de la herramienta.
La mentalidad y el adiestramiento son igual de críticos.
Un breacher debe ser formado por breachers con experiencia operativa real.
Los breachers entrenan a breachers.
Así es como se alcanza la preparación operativa para la misión.

Umbrales de adiestramiento: cuándo un breacher está listo para la misión
Thomas Lojek: En lo que respecta al adiestramiento, ¿cuánto entrenamiento es realmente suficiente antes de que se pueda confiar a un operador un sistema en un entorno operativo real?
Itai Nakash: Una de las cosas que escuchamos con frecuencia de operadores procedentes del ámbito de la apertura explosiva es: «De acuerdo, lo sé: necesitaré semanas de adiestramiento y tendré que repetirlo muchas veces antes de estar cualificado como breacher explosivo».
Nuestra respuesta es la siguiente: para estar cualificado como breacher hidráulico, se necesitan tres días.
Sí, es un curso intenso, pero en tres días podemos desarrollar la capacidad necesaria para que un breacher tenga la confianza suficiente para aproximarse a una puerta y ejecutar una apertura en una operación real.
No se requiere mucho tiempo para convertirse en un breacher eficaz con nuestras herramientas.
Si la unidad dispone además de nuestros medios de instrucción, puede continuar entrenando internamente —una y otra vez— los métodos y técnicas impartidos durante el curso.
Esa repetición refuerza la confianza y la competencia.
Por supuesto, existen módulos avanzados de apertura —para operaciones nocturnas, objetivos duros, entornos subterráneos y escenarios similares— que ofrecemos específicamente a unidades de operaciones especiales.
Pero el nivel básico de cualificación del breacher se alcanza en esos tres días.
A partir de ahí, los operadores saben utilizar las herramientas correctamente en un contexto operativo y se sienten seguros al aproximarse a puertas en entornos hostiles.

Un sistema central, distintos entornos operativos
Thomas Lojek: Usted trabaja con distintos ámbitos de la comunidad operativa —militar, operaciones especiales, SWAT y bomberos—.
¿Cómo categoriza estos entornos de despliegue y cómo adapta el adiestramiento, las configuraciones y los productos para cada categoría?
Itai Nakash: En lo relativo al adiestramiento, lo primero que hay que entender es que utilizamos instructores diferentes, con trayectorias operativas distintas, para cada tipo de unidad.
No puedo enseñar a bomberos las mismas técnicas ni comprender su realidad operativa si no procedo de ese entorno.
Sus misiones son diferentes, y la forma en que los bomberos afrontan una operación es muy distinta de la de las unidades militares o policiales.
Dicho esto, el principio central de nuestro sistema —la unidad de potencia electrohidráulica— es el mismo en todos los entornos.
Ya se trate de fuerzas militares, fuerzas de seguridad, bomberos o unidades de rescate, el sistema subyacente permanece idéntico.
Las diferencias aparecen a nivel de herramienta y de configuración.
El rompepuertas es siempre el mismo y sigue siendo la herramienta principal para todos los usuarios.
Más allá de eso, ofrecemos distintos tipos de separadores, cortadores y configuraciones de mochila para adaptarnos al perfil de la misión.
Por ejemplo, las unidades de operaciones especiales suelen solicitar una herramienta muy compacta y una mochila compacta, optimizadas para la movilidad y la integración con otros equipos.
Los bomberos y el personal de rescate, en cambio, normalmente no portan el sistema en la espalda de la misma manera, ya que a menudo ya llevan botellas de oxígeno u otro equipamiento montado en esa zona.
Cuando iniciamos la empresa, nuestro enfoque estaba claramente orientado a las operaciones tácticas.
Ese es nuestro origen y nuestra herencia.
Con el tiempo, los bomberos y las unidades de rescate comenzaron a adoptar nuestras herramientas para escenarios específicos dentro de sus propios entornos de misión.
Pero la idea original —el principio central de SAN Tactical— se desarrolló para operaciones tácticas.
De ahí venimos, ahí es donde reside nuestra mayor experiencia, y ese sigue siendo el eje principal que guía nuestros diseños futuros.

